Frases de Nietzsche 1844-1900

Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo.
La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
El casarse es terminar una serie de pequeñas tonterías con una gran estupidez.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Sin música la vida sería un error.
El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.
La irracionalidad de una cosa no es un argumento en contra de su existencia, sino más bien una condición de la misma.
Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Que la vida ha de superarse siempre de nuevo.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición.
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Donde no puedas amar, pasa de largo.
Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo.
El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.
He disfrutado de la felicidad que puede proporcionar el mundo: he amado.
Quien tiene algo por que vivir, es capaz de soportar cualquier como.
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
La vida es un manantial de goces; pero donde la canalla deja envenenadas las fuentes.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.
Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.
La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.




contacto