Frases de Napoleon Bonaparte (1769-1821)

La envidia es una declaración de inferioridad.
¡Dios mío! ¡Qué tontos son los hombres de letras!
La vida es un pequeño sueño que se disipa.
Antes de pensar en la injuria que hemos recibido, hay que dejar pasar cuando menos una noche.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Sin justicia, sólo hay divisiones, víctimas y opresores.
La mejor manera de mantener tu palabra es no darla.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
La imaginación gobierna al mundo.
Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento.
Cuando se hacen tonterías, éstas deben dar al menos resultado.
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Apúrate despacio que yo voy deprisa.
Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.
Hay pícaros suficientemente pícaros para portarse como personas honradas.
El amor es una tontería hecha por dos.
Puedes pedirme cualquier cosa que quieras, excepto tiempo.
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
La muerte es un ensueño sin ensueños.
Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado.
El tiempo es el gran arte del hombre.
En la guerra, como en el amor, para llegar al objetivo es preciso aproximarse.
Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Un hombre sin valor ni bravura es sólo una cosa.




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