Frases de Mozart (1756-1791)

Nuevos amigos, nuevos dolores.
A mi perro pimperl dele usted una porción de tabaco español, un buen pan y tres besitos.
La muerte, para llamarla por su nombre, es la real finalidad de nuestra vida. Por ello es que de unos años a esta parte he hecho relación con esta verdadera amiga del hombre.
Lo más necesario, difícil y principal en la música, es el tiempo.
Si el emperador me quiere, que me pague, pues sólo el honor de estar con él no me alcanza.
La melodía es la esencia de la música.
No me interesa la alabanza o crítica, me basta con seguir mis propios sentimientos.
La poesía ha de ser la hija obediente de la música.
En una ópera, la poesía por fuerza ha de ser hija obediente de la música.
Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio; amor, eso es el alma del genio.
Nadie puede medir sus propios días, hay que resignarse. Sucederá como desee la providencia.
Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio. Amor, amor, eso es el alma del genio.
Sólo hay una cosa peor que una flauta, dos flautas.
La muerte, para llamarla por su nombre, es la real finalidad de nuestra vida. Por ello es que de unos años a esta parte he hecho relación con esta verdadera amiga del hombre.
Dadme el mejor piano de europa, pero con un auditorio que no quiere o no siente conmigo lo que ejecuto, y perderé todo el gusto por la ejecución.
Un cura es capaz de cualquier cosa.
La música es el único camino hacia lo trascendente.
Es un error pensar que la práctica de mi arte se ha vuelto fácil para mí. Le aseguro, querido amigo, nadie estudia tanto como yo.
La música es el único camino hacia lo trascendente.




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