Frases de Madre Teresa (1910-1997)

Pasamos mucho tiempo ganándonos la vida, pero no el suficiente tiempo viviéndola.
El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
El silencio de la boca nos enseñará muchísimas cosas: a hablar con Cristo; a estar alegres en los momentos de desolación; a descubrir muchas cosas prácticas para decir.
Los niños son como las estrellas. Nunca hay demasiados.
Da siempre lo mejor de ti, y lo mejor vendrá...
El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
El dinero sólo puede comprar cosas materiales, como alimentos, ropas y vivienda. Pero se necesita algo más. Hay males que no se pueden curar con dinero, sino sólo con amor.
Haz las cosas pequeñas con gran amor.
Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.
La paz comienza con una sonrisa.
A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
La falta de amor es la mayor pobreza.
El futuro no está en nuestras manos. No ejercemos poder sobre él. Sólo nos queda actuar, aquí y ahora.
Sin un corazón lleno de amor y sin unas manos generosas, es imposible curar a un hombre enfermo de su soledad.
Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. Y el fruto del servicio es la paz.
El que no sirve para servir, no sirve para vivir.
Mi sangre y mis orígenes son albaneses, pero soy de ciudadanía india.
Soy monja católica. Por profesión, pertenezco al mundo entero. Por corazón, pertenezco por completo al Corazón de Jesús.
Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar.
La plegaria perfecta no consiste en una palabrería, sino en el fervor del deseo que eleva los corazones hasta Jesús.




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