Frases de Homero

En la juventud y en la belleza la sabiduría es escasa.
Dios ha puesto el trabajo por centinela de la virtud.
El genio se descubre en la fortuna adversa; en la prosperidad se oculta.
¡Cuán tedioso es un cuento contado de nuevo!
Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta.
El que ama la guerra civil es un hombre sin lazos de familia, sin hogar y sin ley.
La cuestión en la vida no es saber mucho, sino olvidarse de poco.
Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no debía subsistir largo tiempo.
Dejemos que el pasado sea el pasado.
Preferiría ser esclavo del más pobre campesino que reinar sobre los muertos.
Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.
Las almas generosas son dóciles.
La relación que existe entre los autores mediocres y la crítica mediocre es más o menos ésta: ninguno se fía del otro.
La raza de los hombres es como la de las hojas. Cuando una generación florece, otra declina.
La religión es la cadena de oro que sujeta la tierra entorno del eterno.
Ten paciencia, alma mía: tú has sufrido cosas peores.
Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y de bailar que de hacer la guerra.
Después de lo sucedido, hasta el necio es sabio.
Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.




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