Proverbios chinos

Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.
Cada paso que da el zorro le va acercando a la tienda del peletero.
Nunca confíes en una mujer, a pesar de que te haya dado diez hijos.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.
El estudio asiduo prepara la inspiración.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Nunca confíes en una mujer, a pesar de que te haya dado diez hijos.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Se puede dormir en la misma cama sin tener los mismos sueños.
La mujer que dice su edad o es muy joven para tener algo que perder o demasiado vieja como para tener algo que ganar.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, sólo consecuencias.
Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida.
Apúrate lentamente.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz. Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.




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