Proverbios arabes

Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda será culpa mía.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Una pérdida clara es muchas veces mejor que una lejana y problemática ganancia.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Sólo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Ten buena memoria, si eres mentiroso.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Trabaja como -si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Un amigo hace más daño que un enemigo.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Yo me quejaba porque no podía comprarme zapatos, hasta que conocí a un hombre que no tenía pies.
El hombre que no sabe sonreír, no debe abrir tienda.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?.
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
¿Cuándo será el fin del mundo? El día que yo muera.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Para fortalecer el corazón, no hay mejor ejercicio que agacharse para levantar a los que están caídos.
Es cierto que no se puede disfrutar de un viaje cuando se lleva un mal acompañante. Igualmente, un mal vecino puede amargarte la existencia por muy bonita que sea tu casa.
El que tiene salud tiene esperanza, y el que tiene esperanza es dueño de todo.




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